Hablamos de globalización, hablemos de educación

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar 

 

La globalización es un fenómeno abarcativo, imparable, que ya cubrió como una sombra gigantesca al planeta entero. Entre sus paradojas, observamos que se ocupó de reducir empleo en el mundo industrializado y de exportar empresas y puestos de trabajo a la periferia. Un tema que fue abordado este año en el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza. Allí se dijo que los receptores de estos empleos y estas plantas de producción son, esencialmente, tres países de desarrollo intermedio: Brasil, China e India.

Está cambiando el equilibrio económico y político del mundo. Estados Unidos y la Unión Europea asisten a un nuevo paradigma: el avance tecnológico y la mayor productividad les demandan, cada día, menos cantidad de puestos de trabajo. Si este cambio continúa al actual ritmo, las proyecciones realizadas por los organismos internacionales indican que para el 2025 las naciones del BRIC (China, India, Rusia y Brasil)  elaborarán el 50% de la producción total de los Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido, Italia y Francia, juntos, y para el 2040 las sobrepasarán. Será China el principal impulsor de esta transformación ya que, los analistas prevén que primero alcanzará a Alemania, luego a Japón y antes del 2040 a los propios Estados Unidos.

La teoría del derrame siempre fundamentó que el crecimiento de la economía se extenderá desde los países más desarrollados, y ese teorema tan polémico ahora comienza a tener otros elementos dignos de ser tenidos en cuenta, porque la integración de los sistemas informáticos ya permite que disciplinas como la arquitectura, el diseño y otros múltiples servicios, también migren desde las naciones centrales hacia las naciones en desarrollo, provocando así desocupación entre quienes están en el vértice de la pirámide intelectual y económica.

Esta realidad lleva a pensar que sin capacitación será cada día más difícil salir del desempleo.

En todos lados la ola de desocupación se acrecienta de manera exponencial por la difusión de la informática, la robótica y el acceso a las nuevas tecnologías. Esta expansión sin dudas reduce puestos de trabajo, reemplazados por tecnología de última generación.

En este escenario, la educación se ha convertido en el único elemento que tiene el poder de transformar la realidad de una persona. Pero claro, hoy la educación no es lo que era. El mundo globalizado ha impactado en forma demoledora en la educación.  El aprendizaje, la posibilidad de manejar esas herramientas informáticas, se convierten cada día más en el instrumento necesario, imperioso e imprescindible, para huir de ese oleaje de desocupación, que es abarcativo y mundial. Un solo ejemplo: Más de 70 países incorporaron, en la última década, la enseñanza del inglés como lengua extranjera en las escuelas, en detrimento de otros idiomas clásicos. Entre los idiomas que más terreno perdieron en esta batalla por la influencia se encuentran están el italiano, el francés y, especialmente, el ruso. Este ejemplo demuestra que los efectos de la globalización no son neutros, que ocasionan ganadores, por un lado, y perdedores, por el otro. Precisamente la UNESCO,  advirtió que el 80 % de las 6800 lenguas que hoy existen en el planeta corre riesgos de desaparecer. “Eso llevaría al empobrecimiento de las riquezas culturales del mundo”, señaló el mensaje oficial del organismo.

De todos modos, no todo es tan negativo lo que ofrece el fenómeno omnipresente que estamos analizando, porque la globalización, bien manejada, puede representar una oportunidad para la educación y para la paz, ya que un elemento favorable que aporta es que acerca a los seres humanos y los alienta a compartir valores comunes.

Me pregunto, entonces, ¿qué pueden hacer ante este escenario inquietante los países latinoamericanos, que poseen alcances aún limitados en cuanto a su nivel de desarrollo y a sus infraestructuras productivas?

Leamos a un especialista en esta materia, el escritor Alberto C. Taquini, que en el diario La Nación de Buenos Aires, aconsejó lo siguiente:

“Las universidades con que cuentan las provincias deberían promover las ciencias, y los colegios universitarios tendrán que adaptar sus estructuras académicas para incrementar su relación con la trama social, vinculando así la oferta cultural y educativa con la demanda laboral de cada ciudad o región”.

De esta manera, pienso que en un país como la Argentina, los ministerios de Educación y Trabajo deberían dejar de ser compartimientos estancos y permanecer aislados. Y sí deberían integrarse en una sola estrategia política y operativa, con el objetivo de vincular la capacitación y enseñanza con las necesidades concretas de las empresas y del universo del trabajo.

Por otra parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), como organismo rector en el mundo, tendría que reclamar la conformación de tal conjunción, que sería sin dudas muy beneficiosa y, de ser bien implementada, podría rescatar a numerosos países –no solamente a Argentina- del alto porcentaje que poseen de desocupación, miseria y  hambre. Porque hoy se percibe claramente una especie de disociación entre las necesidades concretas de las compañías y las carreras que eligen los alumnos. Las cifras de mi país indican que se requieren profesionales técnicos, sin embargo la gran mayoría continúa optando por Psicología, Abogacía, Sociología, Ciencias de la Comunicación, etc.

En conclusión, la Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Venezuela, Colombia, etc., para huir  de sus cumbres  de desocupación no tienen más remedio que transformarse en una verdadera fiesta del aprendizaje. Pero no de cualquier aprendizaje, sino del que lo vincula al mundo de la producción. La globalización obliga porque se encargó de llevar a la educación a un sitial de enorme altura. Impensado hasta hace tres décadas atrás.

Published in: on 29 noviembre, 2010 at 21:32  Comentarios desactivados en Hablamos de globalización, hablemos de educación  

¿Osama Bin Laden está muerto?

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Benazir Bhutto fue una política paquistaní que luchó contra el régimen militar de su país y se convirtió en la primera mujer dirigente del mundo musulmán, al ser elegida primera ministra de la República de Pakistán, en 1988. El 2 de noviembre de 2007 aseveró que Osama Bin Laden había sido asesinado por Ahmed Omar Sabed Sheik. Esta revelación fue increíblemente suprimida por la BBC de la entrevista original. Y trascendió por una posterior aclaración de la entrevistada…

Este es solamente un ejemplo que demuestra que existen noticias que la gran prensa del mundo occidental se ocupa, sino de ocultar, al menos de disimular, y otras que se encarga de destacar, cuando su conveniencia lo indica.

Entre las primeras se encuentra la siguiente: el 26 de octubre de 2002 la revista árabe “Al Majalla”, con sede en Londres, publicó el testamento que Osama Bin Laden habría fechado el 14 de diciembre de 2001. Algunos de sus párrafos son realmente significativos. He aquí la trascripción textual de uno de ellos:

“Entre los talibanes, sólo muy pocos se mantuvieron y lucharon. El resto o bien se rindió o bien huyó…Mi último consejo a los mujahidines de cualquier lugar: tomen un respiro y frenen por un tiempo la lucha contra los judíos y los cruzados, dediquen sus esfuerzos a purificar sus grupos de los agentes, de los cobardes y de los impostores que dicen ser sus maestros entre ustedes. A mis hijos, éste es el consejo más precioso que les puedo dar: Quiero que se alejen de Al Qaeda, no sigan su camino y busquen un nuevo liderazgo…”.

Bien, esta es la opinión del periodista argentino Walter Graziano, especialista en el tema, volcada en su libro titulado “Nadie vio Matrix” (Editorial Planeta, 2007):

“Es difícil pensar que este testamento no sea real. El hecho de que Bin Laden aconseje a sus reales seguidores que frenen un tiempo la lucha contra los judíos hace impensable la posibilidad de que se trate de una falsificación. Más bien parece que en sus últimos meses de vida entrevió, por primera vez, en qué magnitud su organización había sido infiltrada por agencias de inteligencia extranjeras, y que por eso consideraba que era necesaria una ‘purificación interna’ antes de continuar la lucha. El consejo a sus hijos de abandonar la organización y buscar nuevo liderazgo lo dice todo”.

La posibilidad de que Osama Bin Laden esté muerto incrementa notablemente las sospechas de que los sucesos ocurridos el 11 de septiembre de 2001 fueron, o bien un autoatentado, o en el mejor de los casos, un atentado consentido y con alto grado de complicidad interna.

Luego de haber leído bastante sobre el tema, pienso que no es que Al Qaeda no exista, ni siquiera que no esté conformada por musulmanes fanáticos, sino que –como afirman algunos autores- en última instancia no sería otra cosa que una red terrorista cuya cabeza respondería directamente a la CIA o a algún organismo de seguridad estadounidense.

Al respecto, es necesario recordar que todo el complicado mecanismo terrorista afgano comenzó a gestarse en los años ochenta, bajo la directa supervisión de la CIA para operar en la guerra que enfrentó a Afganistán contra la Unión Soviética. Se especula que tras el fin de esa guerra, es sumamente improbable que el servicio secreto norteamericano haya decidido de buenas a primera dejar librado a su buena suerte a un ejército terrorista de miles de miembros entrenados para matar, y que tenían el mérito reciente de haber vencido a la segunda potencia militar del mundo. Esa posibilidad no tiene cabida en ningún razonamiento serio. De algún modo, las conexiones entre la CIA y Al Qaeda (que combatió junto a los talibanes) prosiguieron.

En conclusión, existen tremendas dudas con respecto a si Osama Bin Laden continúa vivo o no.

Y si la organización que lideró está tan infiltrada por los servicios de inteligencia americanos podemos encontrar la explicación a un interrogante muy pesado que se mantuvo latente durante nada menos que cuatro años: ¿de quién fue la responsabilidad de la seguidilla interminable de los tremendos actos terroristas cometidos en Irak entre 2003 y 2007. ¿Cómo pudieron acontecer mientras existía una ocupación militar anglo-norteamericana que controlaba la entrada y salida del país? Muy raro, muy sugestivo, que Al Qaeda mantuviese todos esos años su poder destructivo cuando las tropas estadounidenses e inglesas señoreaban en el territorio iraquí…

La respuesta no es difícil de imaginar: el terrorismo de ese momento –y también el actual- conviene precisamente a los intereses de británicos y norteamericanos, dado que era –y es- la excusa ideal para permanecer en el país asiático, vigilando cuidadosamente los recursos petrolíferos a fin de poder seguir surtiendo de crudo al mercado internacional, acentuar el dominio de las empresas petroleras anglo-norteamericanas en la zona, y sostener los enormes niveles de ganancias de las compañías fabricantes de armamentos y logística. Que quede claro: a mi criterio, la guerra de Irak no fue diseñada para ser ganada, sino para ocupar el país…

Resulta altamente paradójico –pese a que es perfectamente posible- que Osama Bin Laden esté fallecido. Porque continua la recompensa del Senado estadounidense por 50.000.000 de dólares, más 2.000.000 que ofrece la Asociación de Pilotos de Aerolíneas y la Asociación del Transporte Aéreo. O será que el saudita fue una pantalla vivo y sigue siendo una pantalla muerto…

Published in: on 28 noviembre, 2010 at 19:53  Comentarios desactivados en ¿Osama Bin Laden está muerto?  

Bancarrota

 

Autorizo la reproducción libre y gratuita de este artículo por cualquier medio

japerezduval@gmail.com

http://www.diarioonline.tk/ 

Una quiebra o bancarrota es una situación jurídica en la que una persona física, empresa o institución no puede hacer frente a los pagos que debe realizar (pasivo exigible), porque éstos son superiores a sus recursos económicos disponibles (activos).

Es una situación de insolvencia generalizada, permanente en el tiempo, susceptible de ser apreciada objetivamente a través de hechos indiciados de quiebra, de tal magnitud que se torna insalvable para el deudor fallido.

Cuando se da este caso, el fallido no puede administrar sus bienes, dicha administración pasa a un tercero llamado síndico o interventor judicial.

Las deudas a plazo pendiente se tornan vencidas e inmediatamente exigibles.

Se fijan los derechos de los acreedores, es decir, estos no pueden mejorar su situación con posterioridad a la declaratoria de quiebra.

Se acumulan todos los juicios pendientes contra el deudor fallido para ante el juez que está conociendo de la quiebra.

Los acreedores pierden el derecho de ejecutar individualmente al deudor fallido.

Se le confiere al deudor fallido el derecho de pedir alimentos a la masa de acreedores.

En España, la Ley Concursal vigente (Ley 22/2003, de 9 de julio, concursal.) permite a las personas físicas y jurídicas negociar con los acreedores y detener la ejecución de sus bienes por deudas impagas.

No obstante, conviene aclarar que la Ley Concursal no perdona la deuda sino que prevé mecanismos para favorecer a sus titulares el pago de acuerdo a sus posibilidades, mediante reducciones o un aplazamiento de cinco años.

Así pues según lo dicho nada impide a una institución como lo es un gobierno entrar en bancarrota.

Que gobierno estará pues en bancarrota, aquel que falle en el pago de sus deudas exigibles y no consiga llegar a un acuerdo con sus acreedores para el pago de las mismas.

Como aunque no se diga en realidad las deudas de un gobierno son deudas de sus ciudadanos todos, esto es que son esos ciudadanos los que responden con todos sus bienes tanto actuales como futuros, es muy difícil que un estado llegue a la bancarrota, pero se han dado casos, en España también.

Hubo una época en la que el solo nombre de España provocaba pavor en Europa.

Hoy, sin necesidad de los legendarios tercios, el viejo continente también tiembla al oír nuestro nombre, aunque esta vez por razones distintas.

Nuestros vecinos temen que sus economías puedan verse atrapadas por el remolino provocado por nuestro hundimiento económico.

¿Se puede dar el caso de la bancarrota del Gobierno de España?

Como posibilidad existe, como existe para el Gobierno de EEUU o cualquier otra institución, empresa o persona física.

Realmente no es este el caso con la España actual.

Pero eso no quiere decir que no tengamos que tomar las medidas adecuadas si no queremos que la historia se repita.

Porque el Gobierno de España ya entró en bancarrota en el pasado.

La primera vez, paradójicamente, se produjo en un periodo de plena expansión, durante el Siglo de Oro.

Solo un año después de su llegada al trono, Felipe II se vio obligado a proclamar la primera bancarrota de las arcas españolas, un hecho que se repitió en dos ocasiones durante su reinado (en 1575 y 1596, concretamente).

En 1607, España volvía a proclamar la bancarrota, el mismo año en que se hundía la familia Fugger, los prestamistas que habían ayudado a Carlos V a alcanzar el título de emperador, quizás por su exceso de confianza en la deuda española.  

La guerra con la Francia revolucionaria acarreó nuevas deudas para una decadente España, que comenzó de una manera un tanto precaria un desastroso siglo en el que la bancarrota sería un constante en la vida del país, siendo declarada hasta en seis.

Hoy, como en el pasado la bancarrota de un gobierno es una pasadilla para sus acreedores privados, los cuales inteligentemente han creado toda una serie de mecanismos financieros para socializar sus posibles perdidas, para que su dinero esté seguro y sean los ciudadanos quienes carguen con la posible bancarrota ocasionada por los políticos despilfarradores, políticos que en su mayor parte están a su servicio.

LA CASTA PARASITARIA  ha generado un SISTEMA que le permite vivir tranquilamente explotando al pueblo que soporta su dominación, un pueblo que en muchos países ni si quiera es consciente de lo que sucede pues las palabras ya no son fieles a su antiguo significado.

Cuando un ciudadano ve la televisión debería tener un traductor automático que le permitiera conocer la verdad de lo que pasa.

Traducir mercados por LADRONES Y USUREROS.

Traducir la elite dirigente por LA CASTA PARASITARIA.

Con sólo esta operación se entenderían muchas cosas.

Entre ellas la situación que se está dando en España.

Los mercados acosan a España para que su elite dirigente tome medidas para evitar la bancarrota.

Traducción automática = Los LADRONES Y USUREROS acosan a España para que su CASTA PARASITARIA tome medidas para evitar la bancarrota.

La pregunta que nos hacemos todos es ¿Qué medidas?

Pues están muy claras, reforzar el SISTEMA en su beneficio como siempre.

El pueblo, usted y yo, saldremos perdiendo, los ciudadanos seremos más pobres y débiles, la CASTA PARASITARIA será más rica y poderosa.

Para darse cuenta de lo que digo es verdad, sólo hay que ver las encuestas del CIS que dicen que durante esta crisis, han aumentado los millonarios en €uros en España.

Claro que eso no se refleja en Hacienda, los ricos españoles a penas pagan impuestos.

La crisis la esta pagando la clase media con sus bienes y la clase baja con un paro bestial, con hambre y carencia manifiesta de ayudas sociales.

HASTA CUANDO.

Published in: on 28 noviembre, 2010 at 11:45  Comentarios desactivados en Bancarrota  

Alemania hacia el IV Reich, ¿posibilidad o apenas una ficción?

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Diana Popescu es una periodista española de “pura raza”. Enamorada de la información y dotada de una preparación intelectual óptima, cursó estudios de Filosofía en la Universidad de Barcelona y de Periodismo en el EOP. Cubrió durante 10 años para la delegación de una de las cinco mayores agencias de prensa del mundo las vicisitudes alemanas, en los que presenció las grandes convulsiones de la vida interior de la RFA, desde la aparición del terrorismo ultramarxista de la RAF hasta la caída del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt.

Valentín Popescu es el hermano mayor de Diana y uno de los veteranos del periodismo español. Estuvo durante 25 años como corresponsal en la República Federal Alemana para uno de los grandes rotativos de su país. Esto le permitió ser testigo preferente de los enormes acontecimientos alemanes y, en especial, del colapso de la Alemania comunista y la posterior reunificación, con toda su complicada secuela de convulsiones sociales. Es, sin dudas, el periodista español que mejor conoce la política y la sociedad alemanas.

Ambos son los autores del libro titulado “Alemania, ¿hacia el IV Reich?” (Editorial Thassalia S.A., 1995, Barcelona), una obra realmente inquietante en la que analizan con criterio, mesura y sin sensacionalismo la posibilidad de que pueda surgir un nuevo líder en Alemania que reedite el IV Reich, y con él el riesgo de que a partir del centro de Europa se vuelva a desencadenar la violencia racista en el mundo y se desate un nuevo baño de sangre, al menos en la propia Alemania.

Los hermanos Popescu aclaran en el prólogo de su obra lo siguiente: “Hemos vivido muchos años en Alemania y hemos aprendido a estimar y amar al pueblo alemán. Hemos gozado de la exquisita delicadeza de su sentido de la amistad, del vitalizador optimismo de su sociedad y de la generosa inquietud de su espíritu. Lo último que quisiéramos que sucediese en Alemania es la eventualidad que se analiza en las páginas siguientes…”.

Y a la posibilidad de la eventualidad del surgimiento de un líder mesiánico que tenga la capacidad de arrastrar al pueblo alemán hacia un nuevo delirio de dictadura y racismo, ellos la fundamentan esencialmente en tres puntos:

1º) El hecho de haberse producido cerca de 6.500 atentados xenófobos graves (por ejemplo, incendios a refugios ocupados por inmigrantes turcos), en apenas el término de dos años (1992-1993). Resulta sobrecogedor constatar estos episodios solamente 50 años después del colapso de la demencia hitleriana y tras 46 años de democracia ejemplar en la región occidental del país.  La cifra es aterradora si se tiene en cuenta que el noventa por ciento de estos atentados fue perpetrado contra un sector muy definido de la población forastera de la República Federal Alemana –turcos, kurdos, gitanos y gente de color-, lo que arroja una proporción de dos atentados por cada mil forasteros de ese grupo. Además, se debe tener en cuenta que como en todos los datos estadísticos, estas cifras son también relativas, ya que por miedo o por no poseer su situación legal en orden, muchas víctimas no han denunciado las agresiones recibidas. Diana y Valentín Popescu hacen un recorrido histórico y señalan que a lo largo de los últimos tres siglos el menosprecio hacia los “diferentes” ha sido una constante en la sociedad alemana, fueran estos extranjeros más débiles, gitanos, judíos, eslavos o simplemente alemanes procedentes de ámbitos culturales bien distintos al de la patria centroeuropea.

2º) La hipervaloración del Estado como elemento decisivo en la vida de cada uno de los alemanes. Los periodistas españoles aseguran que una de las principales debilidades de los germanos consiste en no creerse capaces de resolver por sí mismos los problemas básicos de la existencia y esperar que el Estado le garantice soluciones satisfactorias. “Para estar seguro de cobrar en su día una buena pensión, gozar de una asistencia sanitaria eficiente, una seguridad personal suficiente, etc., el ciudadano alemán (y el europeo, en general) quiere formar parte de una nación fuerte y paternal. La idea del Estado como ente superior a los individuos que lo integran no nació en Alemania ni en el pueblo llano germano, pero en este país arraigó con extraordinaria fuerza”, aseveraron.

3º)La existencia hasta 1995 en Alemania de 26 partidos políticos, asociaciones políticas y otras organizaciones de extrema derecha, 6 editoriales del mismo signo, y 10 publicaciones periodísticas, que en muchas ocasiones solapadamente pugnan por el retorno a un tiempo pasado de odio y racismo. Y

4º) La evidente frustración de los habitantes del ex Alemania Oriental que imaginaron que la reunificación les abriría la puerta a una era de prosperidad y crecimiento económico continuo. En realidad, lo que pedía el pueblo germanooriental a finales de los años ochenta era libertad y bienestar. La imaginación los llevó a pensar que vivirían como sus vecinos del Oeste. Esto es, ocupación plena (objetivo que está muy lejos de ser cumplido), tener de la noche a la mañana automóviles importantes, vacaciones en el Mediterráneo, televisores en color, casas bonitas, cuentas corrientes en entidades bancarias con un buen saldo en marcos fuertes, etc. Al no cumplirse estas expectativas, los habitantes de la ex Alemania Oriental volcaron y vuelcan su frustración e ira fundamentalmente contra los extranjeros, que en buen número habitan en esta parte de la nación.

Precisamente, “Extremismo de derecha en Alemania 2010” es el título de la investigación que fue dada a conocer el mes pasado  y que sostiene que las posiciones extremas han penetrado el corazón de la sociedad alemana. Los resultados del trabajo indican que entre un 10 y 20% de la población aprueba posiciones tradicionales de la extrema derecha, como la necesidad de un dictador, o dicen que los nazis no fueron “tan malos después de todo”.

La encuesta fue realizada por un equipo de investigadores de la Universidad de Leipzig para la Fundación Friederich Ebert, allegada al Partido Social Demócrata. Ese equipo investigador ha llevado a cabo encuestas similares cada dos años desde el 2002 y para el 2008, cuando hubo una bonanza económica, las cifras se alejaron considerablemente de las posiciones de derecha extrema. Sin embargo este año, recesión económica de por medio, han regresado a los niveles anteriores. Por ejemplo, el 32% dijo estar de acuerdo con la idea de que “cuando hay escasez de empleo, los extranjeros deberían ser enviados a casa”; el 34% dijo estar fuertemente de acuerdo con que “los extranjeros sólo vienen a explotar el sistema de seguridad social alemán”; y el 35% piensa que “Alemania tiene un peligroso nivel de influencia extranjera debido a la cantidad de extranjeros en el país”. En cada uno de esos casos, los porcentajes fueron considerablemente más altos en el Este que en el Oeste de Alemania.
La investigación encontró un alto nivel de chauvinismo, pues el 27% de la población piensa que la principal tarea del gobierno alemán debe ser “asegurarse de que Alemania tenga el poder y la influencia que le corresponde”. Las opiniones extremas se vuelven mayoría cuando se trata del Islam. El 55% dijo que puede entender que la gente encuentre a los árabes incómodos, y un 58% que la práctica de la religión musulmana debería ser “considerablemente restringida”.

Justamente, a las tendencias que visualizaron los hermanos Popescu en el seno de la sociedad alemana hasta el año 1995, debemos agregarle el factor que representa el crecimiento de la inmigración musulmana, desde aquel momento hasta la fecha, que se convierte en un elemento más de irritación para los habitantes locales. Lo que conforma un cóctel de difícil resolución.

La población alemana posee en el presente una tasa de fertilidad de apenas 1,3 hijos por pareja, y el gobierno reconoció recientemente que le será imposible mantener la población con este índice demográfico tan escaso. Las mujeres musulmanas, en cambio, tienen un promedio de hijos muy superior. El gobierno germano también aseguró que en un período de 20 años se duplicará la cantidad de islámicos en territorio alemán.

No hay dudas que este crecimiento altera los nervios de los alemanes más xenófobos, racistas y derechistas, y esta es una mala noticia.

La buena es que, como afirman Diana y Valentín Popescu, a diferencia de la época de la República de Weimar, ahora la nación germana se encuentra inmersa en un organismo supranacional como la Unión Europea (y la zona euro), y este es un factor muy importante porque puede llegar a detener algún brote o intento dictatorial o autoritario, más o menos importante.

Published in: on 27 noviembre, 2010 at 21:03  Comentarios desactivados en Alemania hacia el IV Reich, ¿posibilidad o apenas una ficción?  

Eurozona: un tablero político y económico en riesgo

 Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

La Eurozona es el conjunto de estados miembros de la Unión Europea que han adoptado el euro como moneda oficial, formando así una unidad monetaria. Su creación data del 1 de enero de 2001

El Banco Central Europeo es la entidad responsable de la política monetaria de los 16 estados que forman la eurozona. Éstos son: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal. En un principio fueron sólo 11 miembros. En 2001 se incorporó Grecia; en 2007 se incorporó Eslovenia; en 2008 Chipre y Malta y en 2009 Eslovaquia. El próximo país en ingresar en la Eurozona será Estonia, en 2011.

Muy bien, hasta aquí, información pura. Ahora bien, cuando comenzó a regir el euro, los medios informativos aclararon que las condiciones que debían cumplir los países interesados en ingresar a la Eurozona, eran realmente estrictas. Concretamente, estos requisitos a cumplir fueron determinados por el denominado “Pacto de la estabilidad y de crecimiento”,  que consiste en una supervisión fiscal de los países miembros y un régimen sancionador por el incumplimiento de las medidas establecidas en el mismo. Fue adoptado en 1997, para asegurarse que después de la entrada en vigencia de la moneda euro, continuará la misma disciplina fiscal. A este paquete de requisitos se lo complementó con los llamados “Criterios de convergencia”.

El objetivo del vigente “Pacto de la estabilidad y el crecimiento” era (y es) prevenir la aparición de un déficit presupuestario excesivo en la Eurozona tras la entrada en vigor de la nueva moneda europea. El Pacto estaba destinado a garantizar una gestión sana de los ministerios de Economía de las administraciones que formarían parte del flamante bloque, con el fin de evitar que una política presupuestaria laxa de un Estado miembro termine perjudicando  a los otros a través de la transmisión de las tasas de interés.  De ese modo, se daría confianza a la estabilidad económica de la totalidad del conjunto regional.

Vale aclarar que en un arreglo posterior que se realizó en el otoño de 2002, como consecuencia de que algunos países estaban teniendo dificultades para alcanzar el objetivo del déficit cero, se estableció que hasta el 2006 las naciones pertenecientes a la Eurozona quedaban autorizadas a presentar un déficit no superior al 3% de su Producto Bruto Interno (PBI). Esto se consideraba un “desvío excepcional y de forma temporal” de la regla del equilibrio o superávit presupuestario que estaban obligados a tener los países miembros. A cambio de esta concesión,  se obligaba a los Estados a que eviten una relajación de su situación presupuestaria cuando se encuentren en la fase expansiva del ciclo económico.

A este punto deseaba arribar: como simple observador latinoamericano de la situación europea, me pregunto: Si las condiciones exigidas para pertenecer a este sistema económico eran tan rígidas y estaban tan transparentemente establecidas por cantidad de acuerdos, convenios y pactos firmados por las autoridades de los países integrantes, ¿cómo se entiende que un ciclo expansivo de las economías de Irlanda, Grecia, Portugal, España, desde el año 2003 hasta el 2008, período en el que experimentaron un sólido crecimiento económico, haya ocasionado semejantes desequilibrios presupuestarios, que ha colocado a esos países (y prácticamente a todo el bloque) en zona de riesgo? Realmente cuesta entender que los europeos, que siempre se han caracterizado por su mesura y prolijidad en los asuntos de interés público, hayan dado pasos en falso tan notables.

Al respecto, recuerdo perfectamente que especialistas económicos europeos (algunos de ellos integrantes de los organismos multilaterales de crédito, como el FMI o el Banco Mundial) recomendaban al gobierno incapaz de Fernando de la Rúa, en la Argentina (el gobierno que finalizó expulsado del poder por un estallido popular), “la necesidad de cuidar la política fiscal”. Bien, ¿qué es la política fiscal? Respuesta: Es una rama de la política económica que configura el presupuesto del Estado, y que debe articular correctamente el gasto público y los impuestos como variables de control, con el objetivo de asegurar y mantener la estabilidad económica, amortiguando las oscilaciones de los ciclos económicos y contribuyendo a mantener una economía creciente, de pleno empleo y sin inflación alta.

Digo, ahora, sorprendido por la dimensión que está alcanzado la crisis, con Estados al borde del colapso, cuando se habla que el sistema bancario de Irlanda puede quebrar y sistemas jubilatorios quedar sin sustento  y algunos se atreven a pronosticar que la moneda común puede correr riesgo de disolución: ¿Cómo es que las naciones europeas han descuidado un rubro en el que siempre fueron un ejemplo? Y resulta aún más extraño visualizar que lo han descuidado pese a estar insertas en un bloque económico en el que las revisiones y los controles supuestamente eran tan severos…

Seguramente, alguien podrá rebatirme diciéndome que los Estados de la Eurozona poseen un  “estado de bienestar” constituido por jubilaciones altas, derechos y beneficios laborales, etc. Sí, es verdad, y soy el primero en elogiar ese “estado de bienestar” que quisiera para mi país. Pero no es excusa. Cuando se conformó la zona Euro sabían de su existencia y conocían perfectamente bien las características y los gastos que ocasiona ese conglomerado de favores, por consiguiente este factor no explica esta aciaga situación fiscal actual.

Observemos el punto de vista de un crítico de la Eurozona. Es el de Václav Klaus, presidente de la República Checa, que afirmó lo siguiente: “La creación de la Eurozona se presentó como un beneficio económico incuestionable para todos aquellos países dispuestos a renunciar a sus propias monedas, las cuales habían existido por décadas o siglos. Estudios extensos, aunque tendenciosos y, por lo tanto, cuasi-científicos fueron publicados antes del lanzamiento de la moneda común. Esos estudios prometieron que el euro ayudaría a acelerar el crecimiento económico y reduciría la inflación, y enfatizaban, en particular, la expectativa que los estados miembros de la eurozona estarían protegidos contra todo tipo de volatilidad económica desfavorable o shocks externos. Es claro que nada de esto ha sucedido” (11 de agosto de 2010).

Al respecto, y para continuar con nuestra indagación, el 13 de abril de 2010, el “Financial Times” publicó un artículo escrito por el ex presidente del Banco Central de Polonia, Slawomir Skrzypek, que manifestó su opinión poco antes de su trágica muerte en el accidente de avión que transportaba a varios dignatarios polacos cerca de Smolensk, Rusia. En ese artículo, Skrzypek afirmó que “como un no-miembro del euro, Polonia ha podido aprovecharse de la flexibilidad del tipo de cambio del zloty de una manera que nos ha ayudado a crecer y que ha reducido el déficit en la cuenta corriente sin importar inflación”. Agregó además que “esta realidad se dio en el contexto de una década de historia en que los miembros periféricos del euro han perdido drásticamente competitividad. Lo que ha sido una lección saludable y un hecho indicativo de que los polacos no nos equivocamos cuando optamos por mantenernos al margen de la zona Euro”.

¿Habrán sido, entonces,  las naciones que decidieron ingresar a la Eurozona las que tomaron una decisión desafortunada?

 

Published in: on 26 noviembre, 2010 at 22:43  Comentarios desactivados en Eurozona: un tablero político y económico en riesgo  

Agencia Central de Inteligencia americana (CIA)

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar 

 

“Conocerás la verdad, y la verdad te hará libre” -Biblia, Juan 8:32-

(Paradójica inscripción en mármol ubicada a la entrada de la sede central de la CIA).

Numerosos autores, periodistas e investigadores han perseguido recurrentemente el sueño de descubrir aspectos ocultos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense.

No es esta mi intención. En este reporte solamente intentaré exponer, poner en claro, la dimensión que posee el servicio secreto más poderoso del planeta.

La CIA fue fundada el 18/09/1947 por el presidente Harry S. Truman. Apenas dos años después –en 1949- se le otorgaron poderes especiales para investigar sin necesidad de autorización judicial, expedientes administrativos y judiciales. Su sede está ubicada en Langley, Virginia, y su personal se calcula en 20.000 empleados. Su presupuesto anual se estima en 10.000 millones de dólares, aunque esta cifra hay que tomarla con extrema precaución porque como es sabido  los gastos “extras” son moneda corriente en este organismo. Su director actual es Leon Panetta.

La CIA desde su creación hasta ahora tuvo diferentes objetivos:

– En primer lugar su objeto de creación fue la de evitar la expansión del enemigo comunista durante la época de la Guerra Fría.

– Después de la caída del muro de Berlín su objeto era la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado en el exterior.

– Desde el 11 de septiembre de 2001 hasta la actualidad el objetivo prioritario consiste en combatir con todos los medios a su alcance la agrupación islámica Al Qaeda (cuyo líder es Osama Bin Laden).

Esto en teoría. Misiones encubiertas realizó en cantidad, pero no se explicitan.

Ahora bien, en el año 2006 organizaciones pro Derechos Humanos como Amnistía Internacional acusaron a la CIA de utilizar aeropuertos europeos para transportar presos a sus centros de detención,  y de tener múltiples cárceles ilegales secretas por toda Europa donde diversas personas estarían siendo torturadas. En la misma línea esta organización ha denunciado la tolerancia o colaboración táctica de varios gobiernos como Hungría, España o Suecia. Un informe del Parlamento Europeo confirmó en 2006 que la CIA ha sido “directamente responsable del rapto, el traslado, el secuestro y la detención de sospechosos de terrorismo” en Europa.  En ese mismo año, tras la revelación del presidente George Bush de que existen efectivamente centros secretos de detención de la CIA para sospechosos de terrorismo, los eurodiputados solicitaron que se aclarase la posible implicación de gobiernos de la Unión Europea (UE) en la detención y traslado de los prisioneros por parte de la CIA, así como si existían prisiones de este tipo en territorio comunitario. []Finalmente, en 2007, Dick Marty, el senador suizo que investigaba desde el Consejo de Europa las actividades ilegales de la CIA tras los atentados del 11-S, emitió su segundo informe sobre el tema, en el que se daba por probado que Polonia y Rumania habían albergado centros ilegales de detención de la agencia estadounidense de inteligencia entre 2003 y 2005, donde presuntos terroristas islámicos fueron sometidos a técnicas de interrogatorio “equivalentes a torturas”.

Además, otra perlita de la democracia representativa que impera en Estados Unidos, es la siguiente: la nación norteamericana cuenta con cárceles flotantes manejadas precisamente por la CIA.  Sí, cárceles flotantes. Son buques civiles o militares en los que son retenidas personas detenidas por los agentes de la CIA, violando la legalidad internacional, lejos del alcance de los medios de información y de las organizaciones de derechos humanos. Estas embarcaciones suelen operar itinerantemente en el océano Índico, más concretamente en torno a la isla británica de Diego García. Los presos son interrogados a bordo de estos buques y luego enviados a centros de detención en terceros países, hechos sustentados en la denominada “guerra contra el terrorismo“.

En septiembre de 2006, el presidente George Bush aseguró que “las cárceles secretas ya están vacías”. Pero las informaciones de la organización de defensa de los derechos humanosReprieve” apuntan a la continuidad de esta práctica ilegal.

Los barcos militares de EEUU acusados de actuar como cárceles flotantes eran, a julio de 2008, los siguientes: USS Bataan, USS Peleliu, USS Ashland, USS Stockham, USNS Watson, USNS Sister, USNS Charlton, USNS Pomeroy, USNS Red Cloud, USNS Soderman y USNS Dahl. 

Es de señalar al respecto que el Gobierno estadounidense ha admitido admite que tiene actualmente detenidas sin cargos en prisiones secretas al menos a 26.000 personas, y las informaciones reunidas indican que desde el 2001 un total de 80.000 pueden haber pasado por ese sistema. La cifra realmente es espeluznante, nada menos que 80.000 detenidos pueden haber sido interrogados en los barcos que Estados Unidos posee en distintos mares del mundo, sin que éstos hayan contado con el más mínimo derecho o resguardo.

En definitiva, operaciones encubiertas, chantajes al más alto nivel, cárceles ilegales y ocultas, torturas y asesinatos a sangre fría, forman parte constituyente de un verdadero arsenal de “actividades” clandestinas llevadas a cabo por la Agencia Central de Inteligencia americana. Al enterarnos de estas realidades, uno no puede menos que meditar que cuesta creerles a los líderes del “Gran país del Norte” cuando hablan de libertad, verdad, respeto a los derechos humanos y a los derechos cívicos, no injerencia en los asuntos internos de otros países, acatamiento a los valores de la democracia, etc. Estas prácticas mencionadas arriba se asemejan, en cambio, a las de un sistema tiránico y no a las de un país avanzado, moderno, en el que cada ser humano sea valorado por su sola condición. 

Published in: on 25 noviembre, 2010 at 22:11  Comentarios desactivados en Agencia Central de Inteligencia americana (CIA)  

Europa: puerta de salida

 Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

Hace un siglo eran campesinos que se iban en barco, con valijas de cartón y el sueño de “hacerse la América”. Ahora son jóvenes cosmopolitas y graduados, que se van con sus laptops y vuelan a buscar fortuna a cualquier parte.

Así son los nuevos emigrantes de la Europa del siglo XXI, un continente cada vez más viejo, integrado, pero al mismo tiempo, sacudido por la globalización, que ya no tiene respuestas para muchos de sus jóvenes, excluidos por un sistema de bienestar social que les ha dado todo a sus padres y abuelos, y que ahora parece agotado.

Se trata de jóvenes preparados, con títulos universitarios, que hablan varios idiomas, tienen empleos precarios, trabajan en negro o no encuentran empleo en sus respectivos países, que sienten que no tienen futuro en su patria. Jóvenes que, virtuales exiliados económicos del siglo XXI, ven la única salida en el aeropuerto.

Silencioso, este éxodo se da en varios países del Viejo Continente, que expulsan jóvenes brillantes, en una “fuga de cerebros” cada vez más alarmante.

En un mundo globalizado, donde desplazarse es fácil, los talentos no sólo se trasladan dentro de Europa, sino que también eligen como destino para una nueva vida África, América latina o Asia, tomando el camino inverso que emprenden miles de inmigrantes pobres desesperados.

El fenómeno de la emigración de jóvenes preparados y cultos afecta principalmente a los países más afectados por la crisis económica, que en los últimos días volvió a poner en duda hasta la propia supervivencia de la eurozona. Se da en Italia, un país que prácticamente no crece desde hace una década, marcado por uno de los déficits más altos del mundo; en España, donde el desempleo ha alcanzado al 20% de la población y en los últimos dos años han emigrado 111.000 personas; en Grecia, salvada” in extremis” de la quiebra por la UE en mayo último y país del que emigra el 9% de los graduados universitarios; en Portugal, otra nación del bloque con la soga al cuello y las cuentas en rojo, que ocupa el tercer lugar entre los países europeos con mayor fuga de cerebros, detrás de Irlanda y Eslovaquia.

Un ejemplo típico de esta particular emigración se puede visualizar con lo que está sucediendo en Portugal: por caso, la economista Susana Gonçalves, de 36 años, parte para su segunda temporada de trabajo en Angola, después de seis meses de vacaciones en Lisboa, y declaró a una revista local que “El mercado portugués es muy pequeño, poco atractivo. Veo más oportunidades en el exterior”, dice Gonçalves, que trabajó un año y medio en el país africano y antes en España.

Ocho meses atrás, en Luanda, capital angoleña, el vendedor de seguros Pedro Luiz Gomes, de 38 años, se encontró con vecinos de Lisboa y con un amigo de la infancia, que habían sido atraídos por salarios tres veces mayores y por la posibilidad de tener una experiencia en el exterior. “En Portugal, alguien con estudios superiores es uno más entre muchos. En Angola, en cambio, somos útiles y valorados”, dice Gomes.

Cerca de 100.000 portugueses (el 1% ciento de la población) emigraron en 2007 y 2008, según un estudio realizado por el economista Alvaro Santos Pereira, de la Universidad Simon Frasier de Canadá. El principal destino siguen siendo otras naciones europeas, pero Angola ocupa el cuarto puesto. Casi 24.000 portugueses ingresaron en esa ex colonia en 2009, según el Observatorio de Emigración.

Las remesas de dinero enviadas a Portugal por los emigrantes desde los países africanos de lengua portuguesa (Angola, Mozambique, Cabo Verde, Guinea Bissau y Santo Tomé y Príncipe) se cuadruplicaron entre 2005 y 2009, según el Banco de Portugal. El año pasado, las remesas desde Angola sumaron 140 millones de dólares, mientras que las procedentes de Alemania totalizaron casi 165 millones

La oleada emigratoria está motivada por las dificultades internas del país, donde hace cinco años que el desempleo supera un índice del 7%, y el crecimiento está por debajo del 2,5%. La integración europea, además, estimuló la emigración a otros Estados de la UE. El flujo emigratorio actual se compara con el de los ’60 y ’70, cuando emigraron 1,3 millones de portugueses. En ese momento, la mayoría eran trabajadores poco calificados, pero en la actualidad hay mayor proporción de emigrantes con mejor formación. Portugal ocupa el tercer lugar entre los países europeos con mayor fuga de cerebros, detrás de Irlanda y de Eslovaquia.

Medito lo siguiente: algún desequilibrio muy serio debe existir en la economía mundial para que una nación como Portugal, que posee un PIB per cápita de 22.190 dólares, con un alto desarrollo tecnológico y científico, que ocupa el puesto 22º en el concierto internacional, que es una república parlamentaria y que pertenece a la Unión Europea desde 1986, debía “enviar” buena parte de sus egresados universitarios ( y con ellos, buena parte de su reserva de materia gris), a un país como Angola, que posee un PIB per cápita de solamente 789 dólares, ocupa el puesto 87º en el orden mundial, que es una república presidencialista y logró su independencia (precisamente de Portugal) recién en 1975…

 

Published in: on 23 noviembre, 2010 at 20:55  Comentarios desactivados en  

Se acerca la hora de la verdad para Barack Obama

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

 La administración de Barack Obama enfrenta una complicada situación económica. Los problemas fundamentales pueden resumirse en los tres vértices de un triángulo: la descomunal deuda oficial que asciende a 13 billones de dólares (aunque organismos privados afirman que es mayor), el déficit fiscal y un crecimiento económico actual extremadamente moderado, cuyo bajo ritmo no permite optimizar los otros dos problemas de fondo.

Así las cosas, la semana pasada, los directores del Comité Nacional de la Responsabilidad y Reforma Fiscal ofrecieron una propuesta para salvar al país del desastre económico, de enfrentar la acechante y agobiante deuda nacional mediante el aumento de impuestos y recortar ciertos derechos de ayuda social. Nancy Pelosi, la portavoz de la Cámara de Representantes, de inmediato rechazó el plan como “inaceptable”, pero el presidente estadounidense recomendó paciencia. “Antes de que alguien empiece a rebatir las propuestas, necesitamos escuchar”, dijo. “Si nos preocupan la deuda y los déficits, entonces tendremos que tomar acciones que son difíciles y tendremos que decirle la verdad al pueblo”.

Hasta aquí todo muy bien. Obama utiliza una vez más su conocida mesura para afrontar los temas, una estrategia que a su vez le es útil para ganar tiempo. Pero no adopta una decisión y los tiempos comienzan a acabársele.

Las circunstancias concretas son serias: en 2009 el sistema de rentas federal de la nación recibió fondos que sumaban alrededor de un 15 por ciento del presupuesto general, mientras que gastó un 25 por ciento más. Esa brecha de 10 puntos es enorme e insostenible. Y se explica por los tremendos gastos que ocasionan los números de Defensa y los beneficios proporcionados al bienestar social.

Ahora bien, si se ve revitalizada la recuperación económica, se incrementará la recaudación de impuestos; pero al mismo tiempo, la partida de gastos sólo aumentará y aumentará. ¿Por qué? Porque el promedio de edad de la población de los Estados Unidos de América está acelerándose y crece la cantidad de ancianos. En 1960, había cinco trabajadores para sostener a cada persona mayor de 65 años. En 2040, habrá solamente dos. Cuando la generación de la posguerra llegue a la edad de la jubilación, cobrarán mucho más de Medicare y la Seguridad Social. Los costos del seguro suelen superar a la inflación por un margen amplio. Y así se origina un nuevo ítem que genera déficit. El reciente proyecto de ley para el sistema de salud de Obama puede lentificar esa marcha, o no. La sensación general es que el proyecto fracasó en cuanto a cambiar el sistema básico que genera costos siempre mayores.

¿Cuáles son entonces las opciones con que cuenta el gobierno de Estados Unidos? Leamos lo que señala Evan Thomas en un reciente artículo publicado por Newsweek:

“¿Qué pasaría si el Gobierno no hace algo, si se cruza de brazos y permite que el gasto sobrepase cada vez más a las rentas? Por supuesto, siempre se puede imprimir más dinero, por lo tanto reduciendo la deuda como porcentaje de la economía inflando el dólar. Pero la inflación masiva es una maldición. La última vez que la inflación llegó a los dos dígitos en EE. UU., a fines de los ‘70, las encuestas de satisfacción y optimismo por el futuro se desplomaron, y no fue una sorpresa. Los mayores con ingresos fijos se vieron  muy afectados, y casi todos temían que sus ingresos nunca estuvieran a la par del aumento de precios. Pudo ser peor. Piense en la hiperinflación de la Argentina en la década de 1980, o la Alemania de la República de Weimar antes de Hitler, en los años ‘30”.

Concretamente, la emisión de dinero espurio sería un camino que conduciría a un absoluto fracaso.

Por otra parte, la mayoría de los estadounidenses piensa que ya está haciendo la parte de sacrificio que le corresponde al pagar impuestos y resiste vigorosamente  la idea de pagar más. Esa mayoría considera que los genios financieros de Wall Street son los verdaderos culpables de un escenario económico tan deprimente, que se originó allá por septiembre de 2008 con la crisis de las hipotecas “subprime” y la quiebra de instituciones financieras muy importantes.

El escenario actual puede ejemplificarse de la siguiente manera: Si Obama decide sincerar la situación y pedirle un sacrificio al pueblo de su país, primeramente deberá estar dispuesto a sacrificarse él. Esto significa resignar su intención de ser reelecto en 2012, y tomar las medidas restrictivas que los especialistas recomiendan y que a esta altura aparecen como imprescindibles si se quieren evitar males mayores. Una vez más queda expuesta la contradicción entre un gobernante con aspiraciones políticas y la realidad especifica de una economía que no marcha bien.

La ecuación es dificultosa. Los votantes quieren oír cómo el Gobierno va a reducir el desempleo y mejorar la situación general, no desean escuchar que serán golpeados con impuestos más altos y menos beneficios. Obama y el Congreso necesitan, sin duda, abordar el problema de los empleos, y para ello gastar más dinero. Pero para ser creíbles —y tranquilizar a los mercados y los empresarios temerosos de hacer inversiones a largo plazo— estos aumentos a corto plazo en los gastos y recortes tributarios deben ser seguidos por mayores reformas fiscales a largo plazo.

Evan Thomas nos da una mirada lúcida sobre la posible opción que se le presenta al presidente: “Uno puede mirar en vano en los libros de historia en busca de ejemplos de presidentes que aumentasen su popularidad mediante exigir sacrificios. Con la posible excepción de Roosevelt en época de guerra, los presidentes se cuidaron de no exigir demasiado. Y la cultura popular no está muy dispuesta a los sacrificios”.

Concretamente, este argumento explica que si Barack Obama decide hacer el ajuste, su capital político y su imagen se derrumbarían.

Como observador con espíritu imparcial pienso y me pregunto lo siguiente: ¿Los gobernantes y representantes legislativos norteamericanos nunca consideran la opción de -en vez de castigar a su propia población con ajustes y mayor cobro de impuestos- reducir los exorbitantes gastos que les insume invadir naciones extranjeras (Afganistán, Irak, etc.), fabricar armamentos y material nuclear de notable avance tecnológico, sostener el emplazamiento de bases militares y soldados en diversos sitios del planeta o sustentar una estructura de espionaje (la CIA) que tiene alcance internacional, ítems que requieren un presupuesto fenomenal? ¿No sería esto más sano para su propia economía, que recurrir a medidas de neto corte fiscalista que castigan a la ciudadanía y que siempre concluyen ocasionando recesión y, por consiguiente, enfriamiento del movimiento económico y mayor desocupación?

Algún lector, con razón, podría responderme que para decidirse a realizar algo así, primero deberían resignar su espíritu imperialista, es decir, su esencia, su naturaleza. Y eso no es posible…

Published in: on 22 noviembre, 2010 at 22:22  Comentarios desactivados en Se acerca la hora de la verdad para Barack Obama  

Alto porcentaje de fracasos matrimoniales en Argentina

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

El dato es inquietante. Proporcionado por los registros civiles y juzgados de todas las provincias de la República Argentina, atestigua que año tras año está aumentando la cantidad de divorcios en el territorio nacional, mientras que se observa un descenso en el número de matrimonios. Esta tendencia se consolida, sobre todo, en Capital Federal.

“Se podría decir que en 2010 cada dos matrimonios hay un divorcio en la Ciudad”, afirma Viviana Koffman, abogada especialista en derecho de familia. “En 2001 hubo 6.400 divorcios en Capital. Actualmente el promedio es de alrededor de 8 mil divorcios anuales y la cifra es aún mayor en la provincia de Buenos Aires”, agrega. Estas cifras equivalen a un ascenso del 25 por ciento. Esto significa que, una vez superada la tremenda crisis política, económica e institucional ocurrida en 2001, y que se prologó en 2002, se acrecentó la ruptura definitiva de numerosos matrimonios. Según los expertos, en medio de un clima económico más benigno resulta más fácil tomar la decisión de separarse.

Según el Informe sobre Género y Derechos Humanos en Argentina, publicado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), “a partir de la década del sesenta en la Argentina se registra una tendencia progresiva hacia el aumento de rupturas voluntarias de las uniones conyugales”.

Si uno se toma el trabajo de colocar la lupa sobre el tema, llama poderosamente la atención la velocidad a la que se destruyen matrimonios. Hoy el promedio de matrimonio se redujo a la mitad, las parejas que se divorcian no superan los diez años juntos y sus edades oscilan entre los 35 y 45 años. Es decir, se casan más grandes, duran menos y son aún jóvenes al divorciarse. “Es la tendencia que se ve”, afirmó la abogada Viviana Koffman.

Al observar un escenario semejante, la pregunta que surge es la siguiente: ¿Por qué hay menos matrimonios? ¿Por qué las parejas duran poco? Según los especialistas, son muchos los factores que contribuyen a que estas uniones se concreten después de los 30 y se disuelvan después de pocos años. “Es un dato significativo. En todo el mundo está pasando lo mismo”, afirma el psicólogo Pedro Herscovici, terapeuta familiar y de pareja y director de Tesis, un instituto que se dedica a la terapia familiar.

Las necesidades de consumo y el sucesivo cambio en el modelo familiar son dos variables claves en esta transformación. Sucede que en la medida en que avanzan las necesidades de consumo, la mujer entra a trabajar para lograr satisfacerlas. Al desear más desarrollo profesional y personal, el matrimonio queda postergado.

Claudia Messing, terapeuta vincular-familiar, analiza la situación desde los modelos de crianza de las personas que hoy rondan los 30 años: “A partir de los años 60 se da un cambio en los vínculos familiares, se deja el modelo patriarcal y los padres comienzan a ser más afectuosos con sus hijos, generando una relación más simétrica con ellos”, explica Messing, directora de la escuela de posgrado en Orientación Vocacional Vincular-Familiar.

Con este nuevo modelo de crianza, el hijo no internaliza la jerarquía ni reconoce el modelo de padres. “En esta simetría el hijo es el centro del mundo, necesita ser reconocido por el otro, es más narcisista y le cuesta mucho más la diferencia con el otro. La intolerancia a la frustración es mucho mayor, hay una mayor dificultad para la comunicación y una necesidad de inmediatez. Eso se traslada al matrimonio”, opina Messing. “No existe la idea de proceso. Las cosas se quieren ahora. Se acabaron los mandatos de esperar a que el fruto de consolidación de una pareja madure. Así es como se sustituye todo con mucho mayor rapidez”, concluye.

Aquí encontramos un punto, a mi entender, de gran trascendencia: la dificultad para comunicarse que sufre la sociedad en general, y que afecta particularmente a gran cantidad de parejas. Los universos personales son ahora muy disímiles, cada ser humano está inmerso en situaciones y problemáticas muy diferentes que cuesta enormemente conciliar, y este aspecto, sin duda, dificulta la comunicación, elemento esencial para que una pareja avance por el camino del conocimiento mutuo y la comprensión.

Por otra parte, frente a esta denominada crisis del matrimonio como institución, la realidad es que se siguen formando familias. Son parejas que deciden compartir el mismo techo sin pasar ni por la fiesta ni por la Iglesia ni por el Registro Civil. Desde hace varias décadas se viene registrando en todo el país un aumento de las parejas que conviven sin papeles. Según autoridades del Instituto Nacional de Estadística y Censos, el porcentaje de parejas en concubinato pasó de representar el 7% en 1960 al 18% en 1990 y, finalmente, al 27% en 2001. Estos números posibilitan transparentar un fenómeno muy de este tiempo: el temor al compromiso. Leamos qué dice al respecto Zigmunt Barman, autor de “Amor líquido”, libro en el cual precisamente analiza la insustancialidad de las relaciones presentes: “Sus intenciones son modestas, no se hacen promesas. Casi nunca hay una congregación como testigo. Uno pide menos, se conforma con menos y por lo tanto hay una hipoteca menor para pagar. Todas las opciones siguen abiertas”.

Ahora bien, ¿Por qué motivo la opción de la convivencia sin papeles ni compromisos legales se ha convertido en la opción más empleada hoy en día, en el universo de las parejas?

La respuesta a este interrogante es que parecería ser la opción que alivia un poco ese miedo al compromiso. La terapeuta Claudia Messing dice al respecto: “El concubinato les permite a las personas lidiar un poco mejor con la fobia, ese miedo a quedar atrapado. El no compromiso formal da una sensación de mayor libertad”. Existen también quienes toman la convivencia como un período de prueba y después contraen matrimonio.

Sin embargo, parece ser que esta convivencia previa no mejora la tasa de divorcio. “Estas parejas no necesariamente tienen menos tasa de divorcio, de hecho parecen tener más. Porque la variable fundamental que hace el mantenimiento del matrimonio es el nivel de compromiso. Si existe el miedo al compromiso, va a existir durante la convivencia y durante el posterior matrimonio”, opina el especialista Herscovici, y entonces concluye: “Son personas que tienen ambivalencia con respecto al compromiso”.

Todo un tema muy interesante para analizarlo con detenimiento: si espiamos por la mirilla de la puerta de la sociedad vemos matrimonios que se descomponen rápidamente, parejas que deciden convivir pero sin transparentar legalmente su situación, falta de compromiso en varones y mujeres y enorme cantidad de personas solas y libres, que desarrollan, en muchos casos, una dura batalla contra la soledad.

El panorama social ha virado bruscamente en el término de escasos años. Mi reflexión indica (y no estoy descubriendo nada novedoso) que las condiciones económicas y de trabajo han tenido (y tienen) un superlativo caudal de responsabilidad en su diseño actual. 

Published in: on 21 noviembre, 2010 at 19:54  Comentarios desactivados en Alto porcentaje de fracasos matrimoniales en Argentina  

Haití, un infierno inaceptable.

Autorizo la reproducción libre y gratuita de este artículo por cualquier medio

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Haití, se llama oficialmente República de Haití, es un país de de las Antillas, situado en la parte occidental de la isla La Española.

Su territorio comprende además diversas islas entre ellas la isla de la Gonâve, la isla de la Tortuga, el archipiélago de las islas Cayemites y la isla de Vaches.

La superficie total de Haití se extiende en 27.750 km2, albergando una población de unos 10.000.000 habitantes.

Su capital y ciudad principal es Puerto Príncipe gravemente dañada por el terremoto ocurrido el 12 de enero de 2010.

Haití es una república, su Constitución fue aprobada en 1987, el Jefe de Estado actual elegido en 2006 sufragio universal, es René Préval y el primer ministro desde 2009 es Jean-Max Bellerive.

En 2009 tenia un PIB de 6.908 millones de dólares y una renta per cápita de 772 dólares, que tras el terremoto último ha descendido considerablemente.

Es el estado más pobre de todo el continente americano y un de los más desfavorecidos del mundo.

El 90% de su población vive bajo el umbral de pobreza y dos tercios de ella es dependiente de la agricultura y de la pesca.

Sus estructuras económicas son de mera subsistencia, se organizan en pequeñas explotaciones de subsistencia, carentes de toda tecnología moderna y con un suelo cultivable escaso y empobrecido por la erosión, con un arbolado prácticamente inexistente.

Sus infraestructuras de comunicaciones, sus sectores industriales y de servicios, son mínimos a causa de la carencia de capitales propios y de unas inversiones extranjeras inexistentes, debido a la inestabilidad política y la violencia.

En la actualidad tras el terremoto de enero, el cólera y las tormentas tropicales, todo el país vive de la ayuda internacional.

Una tierra que antaño fue un paraíso se ha convertido en un infierno, un infierno inaceptable para toda persona civilizada.

¿Quién tiene la culpa de este estado de cosas?

Principalmente los propios haitianos y sobre todo sus dirigentes del pasado que se dedicaron a expoliar a un país sobre poblado y miserable.

También son culpables las Naciones Unidas que lo consintieron.

Y todos aquellos que desde el exterior favorecieron el proceso por intereses propios inconfesables y bastardos.

Ayer murieron miles de haitianos a causa de desastres naturales, hoy mueren de cólera.

Pero tanto ayer como hoy, las principales causas de esas muertes son la ignorancia y la pobreza.

Así como la carencia total de cualquier tipo de sanidad, tanto pública o como privada.

Para remediar esas carencias primarias, la ayuda internacional debería poner un especial énfasis en la construcción y mantenimiento de escuelas y hospitales.

Con ello se empezaría a crear a medio plazo las mínimas condiciones educativas y sanitarias que permitirían al pueblo de Haití salir del infierno en que viven.

De no ser así dentro de un tiempo, y no mucho, serán olvidados por una Comunidad Internacional atraída por otros desastres y acontecimientos diversos.

Entonces se producirá la emigración prácticamente total de los más fuertes, audaces e inteligentes y en Haití morirán los que queden, principalmente viejos y niños abandonados a su suerte.

Haití, un infierno inaceptable para las gentes de bien de todo el mundo.

Hagamos algo para remediar este drama apocalíptico.

Hagamos algo, lo que sea, pero ¡YA!

Published in: on 21 noviembre, 2010 at 10:24  Comentarios desactivados en Haití, un infierno inaceptable.